No te impidas vivir a plenitud, conoce estos principios

Vivir a plenitud es posible, pero a qué me refiero con vivir a plenitud. Esto podría tener un significado distinto para ti al que tiene para mí.

Permíteme hacerte algunas preguntas:

  • ¿Cómo es la vida que sueñas?
  • ¿Qué es lo que te haría sentir feliz?
  • ¿Si tuvieras la oportunidad de obtener lo que deseas, qué sería?

Las respuestas a estas preguntas coincidirán, y si es así entonces eso sería para ti vivir a plenitud.

Ahora quiero preguntarte, ¿qué te impide tomar acción para tener esa vida?

He conocido a personas que tienen las posibilidades, el potencial e incluso las oportunidades para tener la vida que han soñado, y esto hace que uno se pregunte por qué no la tienen.

Son muchos los factores que pueden influir en esto, pero hoy te hablaré de uno que es fundamental y que debes vencer para así poder avanzar hacia la vida ideal.

Se trata de la culpa y el resentimiento, pero no el resentimiento hacia los demás sino hacia ti mismo.

Ocurre con frecuencia que nos culpamos cuando deberíamos responsabilizarnos, y este es un error que podría costarnos nuestra felicidad, nuestro avance, condenándonos así a vivir insatisfechos.

Así que quiero explicarte una serie de principios para que puedas soltar la culpa y así avanzar sin equipaje emocional innecesario, para que llegues a tu destino de felicidad.

La culpa es producto de una distorsión de la percepción

La realidad es tal como la percibimos, es decir, construimos la realidad a base de lo que hemos incorporado en nuestro sistema de creencia, esto quiere decir que la realidad es subjetiva, la vemos y percibimos según son nuestras creencias.

Esa es la razón por la que dos personas pueden observar el mismo paisaje y aun así captar elementos diferentes, sentirlos diferentes e inclusos describirlos como si se tratase de dos paisajes distintos.

¿Por qué te comento esto?

Porque incluso nuestros sentimientos son influidos por nuestra percepción, que a su vez está influida por nuestro sistema de creencia, que se compone de los criterios que hemos asumido reales.

En este sentido, cuando vivimos circunstancias que nos afectan generalmente no decidimos conscientemente cómo procesarlas, sino que se activan las emociones basadas en lo que ya hemos decidido creer y en base a lo que hemos decidido sentir.

Es así como una circunstancia puede originar sentimientos de culpa en una persona, que en otra lejos de eso le hará meditar sobre sus responsabilidades.

Por lo tanto, la culpa es una distorsión de la forma en la que percibimos nuestro desempeño frente a ciertas circunstancias.

Una persona que fracasa en su relación de pareja podrá sentir culpa o podrá hacerse responsable de su pasado.

La culpa sabotea el rendimiento de tu potencial

Siguiendo con el ejemplo pasado, si la persona escoge sentir culpa, terminará saboteando su potencial. Es así como esta persona no se permitirá rehacer su vida.

La culpa actúa como una creencia limitante o saboteadora, es una voz que te repite que no mereces otra oportunidad, y te hace percibir cada obstáculo como una señal del castigo que mereces, o un recordatorio de que no debes aspirar más allá de lo que realmente mereces, haciéndote creer que tu vida debe limitarse.

Es así como le das la espalda a tu potencial, te pierdes de desarrollarlo para alcanzar nuevas metas.

Son muchas las personas a las que se les pasa la vida entre reproches a sí mismos, arrepentimientos improductivos, parálisis, y estancamientos.

Con el pasar del tiempo olvidan incluso por qué han estado detenidos, pero no se atreven a avanzar. Esto se debe a que la culpa se va haciendo crónica hasta convertirse en un elemento imperceptible pero que controla la voluntad, a tal punto de reducirla a nada.

Este es el peligro de la culpa, del que debes tener cuidado, pues no te permitirá vivir a plenitud, te hará conformista.

¿Culpa o responsabilidad?

Necesitas sacudir tu mundo interior y expulsar la culpa, necesitas avanzar, dejar detrás la culpa, perdonarte y desarrollar una vida plena, como la mereces.

En el ejemplo anterior te hablaba de una persona que ha escogido asumir un fracaso con culpa, pero antes de eso te mencioné que otros pueden escoger asumir la responsabilidad de lo sucedido.

Hay una gran diferencia entre la culpa y la responsabilidad. De hecho, las personas que viven con culpa, viven resignadas, aceptan lo que les sucede desde una perspectiva negativa, y esto hace que vivan en un círculo vicioso incapacitadas para cerrar un ciclo y abrir uno nuevo.

Asumir responsabilidades, contrario a la culpa, nos lleva a reflexionar, a analizar qué fue lo que ocurrió, cuál fue nuestro papel, cómo podemos mejorar para una próxima experiencia, y esto nos impulsa al desarrollo de nuestro potencial.

Además, asumir la responsabilidad de lo que nos sucede y generamos nos lleva a adquirir un compromiso con nosotros mismos, para mantenernos conscientes de nuestro papel en la vida, en las interacciones, en todo lo que hacemos. Es así como comenzamos a ver la vida en una clave más profunda, sabiendo que cada decisión es fundamental para generar mejores niveles de realidad.

Tú puedes decidir si vivir con culpa y privarte de todo lo bueno que todavía te queda por vivir, o si liberarte de la culpa ahora mismo y en adelante hacerte consciente del papel o el rol que juegas en la generación de eventos a tu favor o en contra de ti.

Tienes el poder de decidir, siempre lo tendrás, tienes el poder de construir la realidad, tienes el poder de sacudir tu mundo interior, de alterar tu mundo para así hacerlo conforme a lo que realmente mereces.

Tú no mereces castigos, mereces oportunidades y la vida las pone frente a ti, así que aprovéchalas, limpia tus ojos de la culpa mira a través de una perspectiva más positiva y asume el control de tus actos para que alcances la plenitud de la vida.

Es mi deseo que puedas tomar en cuenta los principios que te he compartido.